Pink Floyd, Blur y Radiohead están de nuestro lado. A bajar discos que lo dicen ellos.
Este humilde servidor se ha preguntado dónde está el límite, hasta qué punto el crimen y el castigo juegan un papel en este deporte de bajar música y conocer nuevos sonidos. Aunque en este asunto nihil novum sub sole. Ya de antiguo el homo mediaticus fotocopiaba libros para la universidad, copiaba casettes y uno que otro VHS de alguna película. Pero es recién ahora, con la masificación de los medios de copia, que las discográficas y editoriales (más papistas que el Papa en lo que a derechos de autor se refiere) lanzan los dardos y piden ayuda a sus contactos en el gobierno. Ahora el mercado negro no es tan negro, ni para gris le alcanza, es transparente. Yo bajo, tú bajas, él baja, nosotros bajamos, vosotros bajáis y ellos bajan. Y que tire la primera piedra quién… bla, bla, bla.
Es que no he dejado de gastar morlacos: libros, recitales, cd’s y vinilos adelgazan mi economía mes a mes. En mi caso particular las descargas ilegales me han llevado a gastar más dinero, a engrosar más a la industria. Carajo, un I-Pod es un desmadre financiero que creo nadie haría si no lo pudiese rellenar con música descargada de Internet. Pero de vuelta al conflicto moral: ¿Soy un ladrón, un criminal, un lumpen, un antisocial por bajar música o libros gratis de Internet? ¿Realmente estoy robando algo? ¿Con qué derecho bajo un disco de una banda si lo que ellos quieren es venderlo? ¿Acaso el arte no resiste ser propiedad privada? ¿Le estoy quitando un plato de comida a la hija de un artista porque bajo su disco sin pagarlo?
Están los piratas profesionales, los que lucran, esos que tienen huestes de niños pobres en algún país oriental confeccionando zapatillas “Niko” o “Adiadaz”, los que aparecen en las noticias porque les decomisaron un cargamento de libros Best Seller, discos o juegos de video para vender en la calle, los que quieren pasar “gato por liebre” ¿Soy uno de ellos? ¿Eres uno de ellos? Y sí, por mi culpa por mi gran culpa, he comprado a los piratas y no me parece que esté bien. La diferencia radica, desde mi ignorante perspectiva, en el lucro… Aunque pensándolo bien, incluso al bajar desde Internet hay un lucro (“ganancia o provecho que se saca de algo”). Es más eficiente en términos de tiempo y dinero descargar que comprar y eso es una forma de lucrar: ahorras tiempo y dinero cuando lo haces. No es fácil buscar una justificación moral para una acción que no termina de cuadrarme al 100%. Seguiré bajando libros, música y películas, de eso no tengo dudas, pero también iré al cine, a recitales y compraré libros y discos. De alguna manera siento que la descarga libre es parte de la industria actual, de la promoción, del marketing o algo que no está muy lejos.
Un connotado amigo y profesor de filosofía me explicaba que la propiedad privada es natural (revuélcate en tu tumba inspiración de Papá Pitufo). Un plato de comida, o más puntualmente, una cucharada de comida, es un bien incomunicable, se agota en una persona. Una casa, de igual modo, es un bien incomunicable, admite cierto número de ocupantes y no más. En fin, los bienes materiales, por ser tales, no pueden ser utilizados por todos porque simplemente son materiales y la materia es limitada por un número determinado. Pero por otro lado aparecen cierto tipo de bienes que curiosamente funcionan de un modo contrario. Existen cierto bienes inmateriales, como por ejemplo una canción o un poema (por ello deduzco el atinado nombre “propiedad intelectual”) que al ser compartidos no se agotan, y esta es una extraña maravilla, crecen. A diferencia del plato de comida o la casa que se “achican” a medida que los utilizamos, las canciones no sufren mengua, al contrario, encuentran nuevos intelectos donde residir, y con fortuna, tal vez logren desencadenar un vástago en forma de reinterpretación o nuevas canciones. Entonces, es parte de la esencia de los bienes intelectuales el ser compartidos.
En definitiva, si hay algo que no queremos quienes descargamos desde Internet es que los artistas se mueran de hambre y dejen de crear su arte. Y, por suerte, algunos músicos lo entienden así, no es una batalla entre fanáticos y artistas.
Todo esto a propósito de que Gobierno Inglés pretende quitar el servicio de Internet a quienes sean sorprendidos bajando música ilegalmente, eso sí, luego de reiteradas ocasiones y una previa amenaza. Bandas como Blur, Radiohead y Pink Floyd salieron al paso denunciado que la medida atenta contra los fanáticos. Lean esta noticia publicada por Emol ayer 10 de Sept. y vean de qué lado están los artistas y en cuál las disqueras.
LONDRES.- Las bandas británicas Blur, Radiohead y Pink Floyd sumaron fuerzas para exigirle al gobierno que retroceda en sus planes para penalizar a aquellas personas que realizan descargas ilegales de canciones y videos por internet.Los populares conjuntos musicales, que se agruparon en la Coalición de Artistas Profesionales (FAC, en sus siglas en inglés), quieren que el gobierno abandone su propuesta de suspender el servicio de internet a aquellos que realizan descargas ilegales por la web. Blur, Radiohead y Pink Floyd, entre otras bandas, sostienen que la medida anunciada recientemente por el ministro de Negocios, el lord Peter Mandelson, criminalizará a toda una generación de seguidores de la música. Según los grupos, a pesar del daño que le hacen las descargas ilegales a la venta de discos, también pueden incentivar a millones de personas a ir a conciertos y comprar productos de memorabilia. Ed O'Brien, guitarrista de Radiohead, afirmó que su generación creció con la idea de comprar casettes o discos compactos, pero aclaró que cada generación "tiene métodos diferentes de acercarse a la música". Para Dave Rowntree, baterista de Blur, las descargas ilegales son "algo increíblemente positivo para la industria de la música", y agregó que "lo cierto es que la música es tan popular que mucha gente está preparada para quebrar la ley". En ese sentido, el baterista de Pink Floyd, Nick Mason, afirmó que lo último que las bandas quieren hacer "es entrar en guerra con sus fans"."Compartir descargas por Internet significa una nueva generación de seguidores para nosotros", continuó. Sin embargo, Geoff Taylor, director ejecutivo de la Industria Fonográfica británica, afirmó que a pesar de que existen servicios de descargas legales por internet "no se ha erradicado la piratería". "La propuesta del gobierno británico para suspender de forma temporaria las cuentas de internet es una medida de último recurso, proporcionada y balanceada", concluyó.
Salú por estas bandas Británicas. Celebremos por partida triple con un bello disco de cada una de ellas.
¡Buen Vuelo y Buen Descanso!

Pink Floyd: "
Meddle" (1971)

Radiohead: "
Hail to the Thief" (2003)